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Etapa 8: Andorre-la-Vieille - Saint-Girons. Sobreponerme a la adversidadPor David Arroyo. 11 de julio de 2009
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Me levanto y sigo con dolor en la zona cervical. Me encuentro como "ido" y noto como la cabeza se me va un poco. Los auxiliares y el director se preocupan y están pendientes de mi, yo les digo que tomaré la salida e iré viendo como me encuentro. Estoy en mi terreno, después de haber llegado en un gran momento de forma, y por momentos pasa por mi cabeza el fantasma de la retirada. Me aferro a este Tour y se que después de lo de ayer, he perdido toda posibilidad en la general, mi único objetivo ahora es salvar la etapa, recuperarme y esperar a los Subo Envalira tranquilo, observando mis sensaciones. Voy mareado y a veces con ganas de vomitar. Es difícil, con estas sensaciones, pensar en lo que me queda, pero no voy a arrojar la toalla. Me quedo en la grupeta de los velocistas, de los que buscan el autobús para terminar la etapa y salvar el fuera de control. Lo peor es la bajada del puerto, con el mareo me cuesta seguir al grupo, voy cuadrado en las curvas... una odisea.
A medida que el día va avanzando me voy sintiendo un poco mejor. Es lo que me anima. Como digo, mi único objetivo es salvar la etapa y ahorrar fuerzas, así que me limito a dejarme llevar, me entero de la retirada de Pereiro, yo no puedo seguir ese mismo camino. En el Col d'Agnés me voy encontrando algo mejor y por fin llego a meta a unos 23' del vencedor, mi compañero Luis León. Al menos una alegría en el día de hoy, que ya nos hacía falta. Mañana no se cómo responderé. Seré prudente, pero espero que este Tour no haya acabado para mí. |
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