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Una vez que pasamos revista a los inicios, e indicamos las principales características del entrenamiento ciclista mediante medidores de potencia, se nos presentarán las primeras dudas. Muchos entrenadores y deportistas se mostrarán indecisos, seguramente incrédulos, pues durante largos años han incorporado de forma acendrada protocolos de trabajo basados en la frecuencia cardiaca, ó en otros parámetros, y tal vez se muestren reticentes pensando que un cambio en la estructura de su trabajo pueda ser más negativo que positivo; la realidad nos mostrará como el cambio no es nada drástico y que, en realidad, lo sencillo y práctico es entrenar por potencia.
En realidad, el sistema de entrenamiento basado en potencia y el cifrado en el control de la frecuencia cardiaca están fundamentados en la misma realidad fisiológica, por lo que en la práctica las variables y porcentajes que manejaremos serán los mismos; es decir, a una intensidad de ejercicio corresponde una respuesta fisiológica, y si en épocas pretéritas el control de la pulsación llegó a ser soberano, sobre todo por la amplia difusión de los métodos de expertos e investigadores como
Francesco Conconi
, ó Peter Keen. Ya vimos en el capítulo anterior que ciertas insuficiencias han lastrado el método a lo largo del tiempo.
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Conconi
, entrenador de grandes ciclistas y maratonianos de clase mundial, y mentor de Francesco Moser en su record de la hora, hizo girar todo en torno al umbral anaeróbico y sobre esa realidad cimentó sus zonas y sistemas de entrenamiento, que revolucionaron y permitieron una optimización del rendimiento, apurando las posibilidades de los deportistas y mejorando los sistemas de trabajo. En torno al umbral anaeróbico ó umbral de lactato, giraban todas las intensidades.
Desde los años 70 y desde su lugar de residencia en Ferrara, (Italia),
Conconi
controlaba mediante su famoso test incremental las intensidades para el desarrollo, primordialmente y como fin último, de la eficiencia mecánica y, a nivel metabólico, de la potencia aeróbica.
Años más tarde, A. Coogan, de forma muy similar, determinó unas zonas que reflejaban una inquietud análoga para el desarrollo de esta eficiencia y mejora de las habilidades aeróbicas y anaeróbicas. Partiendo del umbral de lactato, que es sin duda el determinante fisiológico más importante en el ciclismo de fondo y otras modalidades de resistencia, (ya que el umbral está correlacionado con el
VO2Max
, porcentaje de
VO2Max
que se puede mantener en un tiempo dado y la eficiencia de pedalada), Coogan protocolizó siete zonas distintas de trabajo, que en la actualidad son las más utilizadas universalmente, como en su día ya lo fueron las anunciadas por
Conconi
para la frecuencia cardiaca.
Pero lo que nos interesa ahora... ¿cómo determinar el umbral basándonos en la potencia?. La respuesta en la pŕoxima entrega. |